Cuando Ruth Handler lanzó a Barbie en 1959, no partió de cero. El estilo de la primera muñeca bebía directamente del glamour del Hollywood dorado, con referencias claras a iconos como Marilyn Monroe, Audrey Hepburn y Elizabeth Taylor. No era una casualidad: el cine de los cincuenta era el gran escaparate de la moda femenina, y Barbie nació como su destilado en plástico.

Marilyn y el bañador

La primera Barbie, con su bañador blanco y negro, su melena rubia y su mirada de soslayo, era en parte un homenaje a Monroe. Handler siempre vio a Barbie como un reflejo de su tiempo, y la primera muñeca imitaba el glamour de estrellas como Elizabeth Taylor y Marilyn Monroe. El sex appeal contenido, la figura esculpida, los tacones: todo apuntaba a las grandes pantallas de la época.


Audrey y la elegancia minimalista

Si Marilyn aportó la sensualidad, Audrey Hepburn trajo la sobriedad. Su estilo se caracterizaba por siluetas simples, colores monocromáticos y accesorios contados — una fórmula que Barbie adoptó en muchos de sus looks de los sesenta, especialmente en los trajes de chaqueta y los vestidos de línea recta que dominaron la década.


Twiggy y el giro mod

La primera muñeca celebrity de Mattel llegó en 1967 inspirada en la modelo británica Twiggy, con su maquillaje característico y su estética mod. Fue el primer paso hacia una Barbie más conectada con la cultura pop y alejada del Hollywood clásico.


El círculo se cierra

Décadas después, iconos como Cher, Audrey Hepburn y Diana Ross acabaron siendo inmortalizadas como muñecas Barbie. Las mismas estrellas que habían inspirado a la muñeca terminaron convirtiéndose en ella. Un juego de espejos entre el cine, la moda y el plástico que dice mucho sobre cómo construimos los iconos femeninos.

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